EL MISTERIO DEL MAR JÓNICO
En un país muy lejano vivía un joven llamado Marcos, cuyo padre era el rey de AGUA MARINA, donde las casas flotaban en el agua, y donde todo hombre y mujer tenían los mismos derechos y no tenían preocupación alguna. Excepto el rey que estaba preocupado por su hijo Marcos, que se pasaba día y noche navegando pòr el océano Atlántico y el mar Mediterráneo.
Marcos, tan valiente, se propuso un reto: ir al mar Jónico. Se decía que allí había olas gigantescas y maremotos que rompían todo tipo de arcas y barcos que encontraban a su paso. Todo ser vivo ha conseguido entrar pero nunca salir.Marcos se lo comentó a su padre para decirle que se iba esa misma noche. El padre quería impedirlo, pero fue inútil.
De noche Marcos salió a navegar en su arca más resistente que soportaba todo tipo de golpes y olas. Pasó un día y una noche y Marcos no se rendía. Decía siempre a sus tripulantes que con energía o sin energía conseguiría entrar en el mar Jónico y salir sano cueste lo que cueste.
Al tercer día encontraron una pequeña isla que no aparecía en el mapa. En la orilla había una casa, un perro y una preciosa muchacha con vestido de seda cosido a mano. La muchacha, asustada, respondió a la pregunta de Marcos que se llamaba Amelia. Marcos asombrado de que hubiera vida humana allí volvió a preguntar por aquel lugar. Esta vez no respondió Amelia sino un loro de plumas de colores que le dijo que aquel lugar era una pequeña isla llamada Jericó.
Amelia empezó a hablar que ella había llegado allí cuando sólo era una niña pequeña, que no recordaba casi a su padre y su madre, ni a sus hermanas. Amelia ofreció a Marcos y a sus tripulantes comida y cobijo pues se había puesto a llover.
Al día siguiente Marcos ofreció a Amelia y a sus mascotas llevarlas a la civilización, oferta que fue aceptada de inmediato. Al rato zarparon explicando Marcos que primero irían al mar Jónico y luego a la civilización a tierra firme. Amelia explicó a Marcos que aquella empresa era una locura, que si se iba a aquel lugar maldito nunca volveríamos. Marcos no le hizo caso.
Avistaron un remolino de agua haciendo Marcos todas las maniobras necesarias para evitarlo. De pronto se encontraron en el mar Jónico, un lugar fantástico, con islas preciosas. Amelia dió un beso a Marcos por haber salvado a todos del remolino.En unos segundos se enamoraron. La tripulación se quedó unos días en aquellas islas para descansar y Marcos pidió matrimonio a Amelia que aceptó encantada.
Al poco tiempo se casaron y se quedaron a vivir allí mientras que los tripulantes volvieron a AGUA MARINA. Ellos a su primer bebé le pusieron AQUA en honor a AGUA MARINA y al MAR. Y allí en esa maravillosa isla vivieron felices para siempre.
Sara Sevillano. 6º de Primaria. Taller de Relatos